Consagración de un Estado Social de Derecho

Nuevo sistema de pensiones y NO + AFP

Proponemos la creación de un sistema sin AFP que permita aumentar las pensiones de los actuales y futuros jubilados, y que materialice el derecho a la seguridad social. Un sistema moderno, tripartito, solidario, público y suficiente, con estándares internacionales, que sea sustentable en el tiempo.

Las reformas de pensiones son complejas técnica y políticamente, razón por la cual se requiere un camino sin atajos. Es importante iniciar cuanto antes un Diálogo Social amplio y una discusión técnica transversal para afinar el diseño de una futura reforma, que permita darle legitimidad y sostenibilidad en el tiempo. Por esta razón, la propuesta debe estar abierta a modificaciones y mejoras en los instrumentos, siempre en el marco de hacer cumplir los principios y objetivos de un sistema de seguridad social.

No interferiremos en la propiedad de los fondos ahorrados hasta la fecha en el sistema de capitalización individual, por eso nuestra propuesta se divide en dos fases: la transición hacia el cambio del sistema, y el sistema en régimen, una vez que esté completamente vigente.

Nuevo sistema en régimen

El nuevo sistema en régimen estará compuesto de tres pilares:

  1. Pilar No Contributivo: se establecerá de manera gradual una Pensión Básica Universal (PBU) de $250.000 mensuales para toda la población de 65 y más años. Será una pensión mínima garantizada por el Estado, independiente de tener o no cotizaciones sociales. Se irá ajustando para cubrir los criterios de suficiencia y dignidad. Siguiendo la experiencia de Nueva Zelanda con el New Zealand Superannuation Fund (NZSF), y considerando el envejecimiento de la población, sabemos que el costo de la PBU irá aumentando progresivamente. Para asegurar su sustentabilidad en el largo plazo se propone crear un Fondo de Reserva, construido sobre el actual Fondo de Reserva de Pensiones (FRP).
  2. Pilar Contributivo: a la PBU se suman los beneficios que dependen de la contribución durante la vida laboral activa. Estas contribuciones sociales de las personas irán a un nuevo sistema de cuentas de registro individual previsional administrado por un órgano público autónomo y técnicamente idóneo. Además de los aportes individuales, se considerará el trabajo de cuidados no remunerado, y se subsidiarán los períodos de desempleo, con tablas unisex para cada generación. Esto beneficiaría en particular a las mujeres, quienes hoy en día hacen la mayor parte de las tareas de cuidados y cuyas pensiones, por su expectativa de vida, aunque hayan contribuido lo mismo, en el actual sistema son menores.
  3. Se propone un aumento de 6% de la cotización, a cargo del empleador, por lo tanto la contribución total será de 18%*. El aumento será gradual, para mitigar los impactos en el mercado laboral. En el caso de los trabajadores y trabajadoras independientes, cotizarán el aporte que corresponde solo al trabajador. En ambos casos se propone avanzar progresivamente en eliminar el tope imponible.
  4. Los aportes de cada persona se registran en cuentas previsionales individuales y se acumulan en el tiempo, aumentando por la rentabilidad colectiva, la cual depende del sistema en su conjunto. Se suman en estas cuentas los subsidios por períodos de desempleo e inactividad por cuidado no remunerado. La rentabilidad tiene un componente de capitalización colectiva que proviene del ahorro financiero (dos tercios) y un componente que depende del crecimiento de la productividad del trabajo (un tercio). Así, una vez llegada la edad de jubilación cada persona tendrá derecho a una pensión que dependerá de lo acumulado en estas cuentas previsionales. A diferencia de las AFP, el sistema garantizará siempre una pensión que parte desde un piso de rentabilidad, evitando de esta forma que los riesgos del mercado financiero impacten negativamente en las pensiones, lo que disminuye la incertidumbre. Es importante notar que el ahorro que hoy se genera en el sistema no disminuirá, ya que dos tercios de lo cotizado se ahorra
  5. Los beneficios de este pilar no disminuyen ni se acaban en el tiempo, y, para superar la discriminación que supone la mayor expectativa de vida de las mujeres, utilizan una expectativa de vida igual para hombres y mujeres.
  6. Así, una persona con las mismas características e historia previsional tendrá en todos los casos mejores pensiones en el nuevo sistema.
  7. Pilar de ahorro voluntario: para las personas que quieran y puedan ahorrar para la vejez, al momento de pensionarse estos ahorros se suman como un complemento a la futura pensión otorgada por los primeros pilares.

Transición al nuevo sistema de pensiones

Se respeta completamente la propiedad sobre los ahorros acumulados en las cuentas de capitalización individual.

Las pensiones de las personas ya jubiladas por retiro programado o por renta vitalicia recibirán una pensión contributiva complementaria a la actual.

A las personas que aún no se han jubilado, están afiliadas al sistema de AFP y tienen fondos en sus cuentas de capitalización individual en las AFP, se les permite el traspaso voluntario de sus fondos al nuevo sistema público. Como todas las personas empezaremos a contribuir en el nuevo sistema, quienes decidan no traspasar sus ahorros acumulados recibirán al jubilarse lo correspondiente a la pensión de su cuenta de capitalización individual administrada por las AFP, así como la pensión correspondiente al flujo de nuevas contribuciones en el nuevo sistema.

Las personas que decidan voluntariamente transferir sus recursos al nuevo sistema recibirán su pensión completa de este. En el cálculo de su nueva pensión se considerará todo lo contribuido en su historia previsional, incluido lo ya acumulado en sus cuentas individuales, que además se calculará con las reglas y parámetros del nuevo sistema, es decir rentabilidad colectiva, tablas unisex y subsidios al desempleo y al trabajo de cuidados no remunerado.

Las personas que no tengan fondos en el sistema de AFP entran automáticamente al nuevo sistema.

  • Administración del nuevo sistema. Las contribuciones previsionales actualmente se acumulan en un fondo de pensiones que es administrado por las AFP. Además, el Instituto de Previsión Social administra el sistema de pensiones solidarias (SPS) y el sistema antiguo. Proponemos crear un órgano público autónomo, técnico, paritario y con representación incidente de las y los trabajadores, que invierta gradualmente esos recursos con reglas de inversión justas y sostenibles. El objetivo de este órgano es administrar el pilar no contributivo y el pilar contributivo. El ahorro voluntario podrá ser administrado por instituciones privadas reguladas, a elección del cotizante.
  • Respecto de la participación en la dirección del sistema, proponemos que en los directorios de las empresas en donde sean invertidos los recursos del nuevo sistema de pensiones haya representantes de afiliadas y afiliados, que sean elegidos de manera democrática. Será el complemento a la participación directa que tendrán representantes de afiliadas y afiliados como integrantes del consejo administrador del sistema.


*Recordar que la comisión de la AFP es de 0,5% a 1,5% y además el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS) es de 1,85%, pagado por el empleador.